Compré mis dos primeros discos de Queens Of The Stone Age (Rated R y Songs for the Deaf, aunque para mi siempre serán "el azul y el rojo") durante un viaje a Londres en 2003, en una de esas enormes y maravillosas tiendas de discos, un HMV o un Virgin Megastore. No eran baratos, y menos en libras, pero en los viajes uno cuenta con cierto dinero para gastar y a veces te lanzas a compras que en otro momento no harías. No había oído absolutamente nada de QOTSA antes, tan solo sabía que el inquieto Dave Grohl tocaba la batería en el más reciente de los dos, en el rojo.
De regreso en Madrid me dispuse a oírlos.
CD rojo en la cadena y play. El sonido de unas llaves. Un aviso de cinturón de seguridad. Arranca un coche. Se cierra la puerta ( 'Uhmm, eso ha sonado un poco alto'). El dial de la radio se mueve buscando una emisora y se detiene en una cadena donde la lejana voz de un típico disc-jockey comenta el tráfico de la mañana y pincha una canción. Empieza un buen ritmo de batería, algo apagado. Después una guitarra, también suena hueca. Tiene caña. Subo volumen. Y entonces en el minuto 1:00 exacto... ¡¡BOOM!! Entra todo a la vez. Trallazo. A grito pelado. Glorioso ruido. Gimme toro, gimme some more.
La canción en cuestión se titula You think I ain't worth a dollar but I feel like a millionaire y es sólo una de las muchas buenas que tiene el disco, las más destacables No one knows, Go with the flow o Gonna leave you.
Cómo habría cambiado es historia si hubiera empezado escuchando el Rated R es algo que nunca sabré. Es también un discazo repleto de buenas canciones, pero no tiene la fuerza del arranque de Millionaire y ciertamente el impacto habría sido mucho menor.
Por supuesto, jamás me he arrepentido de hacer aquella compra a ciegas.

