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BadblogbooWii

Escrito a paso de tortuga desde el sofá con la wii y el canal internet.
Se ven bien todas las páginas que he probado.
mola!

Aprender a cocinar nos hizo humanos

No sigo regularmente Redes, ese oasis de divulgación científica dentro del basurero de la televisión (emitido, cómo no, en horarios de máxima audiencia), pero de vez en cuando le echo un vistazo por Internet.
Me fascina Eduard Punset, su fino sentido del humor, su calma que infunde sabiduría, incluso su fuerte acento catalán, pero sobre todo, cómo enfoca su divulgación no al conocimiento por el conocimiento, sino hacia cómo la ciencia puede contribuir a aspectos tan fundamentales de nuestra vida como la felicidad y el amor.

Me he encontrado con este curioso programa en el que se trata sobre la teoría de que aprender a cocinar nos hizo humanos. Muy recomendable, una pena que esté salpicado por unos sketch ridículos.
No es nueva la idea de que la agricultura y la ganadería fueron fundamentales para la evolución humana, permitiendo tener las necesidades básicas cubiertas y dejando tiempo libre para otras tareas e inquietudes.
En este programa, el primatólogo Richard Wrangham va más allá al sostener que cocinar los alimentos, en especial la carne, nos permitió evolucionar social y fisiológicamente, alejándonos definitivamente del resto de primates.
Con esta base, los movimientos vegetarianos y crudívoros no sólo van en contra de la naturaleza humana sino que son perjudiciales para el organismo.

Personalmente considero que es una de las cosas que más me atraen de cocinar: la fascinación por esos procesos físicos y químicos, casi alquimia, por los cuales unas materias primas crudas se transmutan en atractivas delicias llenas de sabor, olor y color.
Comer crudo es, desde luego, mucho más aburrido.

Vamos, que si alguien no se convenció con aquello de 'Not knowing how to cook is like not knowing how to fuck', que se aplique el cuento... ¡¡A COCINAR!!


Adiós Michael Crichton

Petrificado como un mosquito en ámbar, congelado como un embrión experimental, sobrecogido como un paleontólogo ante el rugido de un T-Rex. Así me he quedado yo ahora al enterarme con una semana de retraso de la muerte de Michael Crichton, y lamento enormemente tanto mi falta de contacto con la actualidad como la pérdida del que fue y será sin duda uno de mis escritores favoritos.

Con toda seguridad, mi autor más leído: de la imagen superior no me he perdido ninguno, y echo en falta alguno que otro como el fascinante (y desconcertante) Viajes y Experiencias.
Hace apenas dos meses que terminé Next y disfruté enormemente esas historias entrecruzadas de Ingeniería Genética, un excelente ejemplo de la Ficción Científica que dominaba a la perfección, mezclando indistinguiblemente ficción y realidad con una sólida base científica.

No creo que sea descabellado considerarle el Julio Verne del Siglo XXI: hombre de ciencia con un gran sentido del entretenimiento, y por qué no, anticipado a su era (el caso de Crichton está por ver, pero tiempo al tiempo).

Hasta siempre, Mr. Crichton.

Una breve historia de casi todo

No podría haber un título mejor para este delicioso libro, ni mejor libro que pueda cumplir con lo que el título anuncia.

Lo compré las pasadas navidades y lo he ido disfrutando (no sabéis cuánto) durante las pasadas semanas en los trayectos de autobús, poco a poco. No es un libro para leer de un tirón en un fin de semana, aunque es apasionante, sino para disfrutar lentamente y tratar de asimilar la apabullante cantidad de conocimiento que contiene. Aún así, no es penséis que es un rollo de ciencia, ni mucho menos.

A lo largo de unas 550 páginas (más otro centenar de excelente índice temático y exhaustivas referencias bibliográficas) Bill Bryson nos lleva, casi sin darnos cuenta y sin un orden muy definido pero enlazando perfectamente unos conceptos con otros, por el Universo y sus galaxias, la estructura del átomo, la física nuclear, la geología, la formación de la vida, la evolución del Hombre, etc. hasta cubrir prácticamente cualquier ciencia que se os ocurra.

Es, en mi opinión, uno de los mejores libros de divulgación científica que podréis encontrar, casi con toda seguridad el más ameno, y desde luego el de mejor relación calidad/precio: por 9 euros en tapa dura (RBA bolsillo) es un regalo.

Os lo recomiendo a todos. Y si no os gusta, os devuelvo el dinero.

Cambio climático

Si habéis visto el documental de Al Gore La verdad incómoda, lo más probable es que os hayáis deprimido y penséis que el mundo se va a acabar, y o bien os habréis dado a la bebida, o convertido en obsesos del reciclaje y estéis pensando en compraros un coche híbrido.
Sin embargo, y aprovechando que hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, os recomiendo que escuchéis esta ponencia de Manuel Toharia. En ella habla, de manera clara y amena pero rigurosa, del Cambio Climático, empezando por algo tan básico como definir qué es el clima, siguiendo por la cuestionable fiabilidad de los modelos matemáticos, el demonizado CO2 (frente al prácticamente desconocido efecto del vapor de agua y los mares en la temperatura global), y terminando con el desarrollo sostenible y una crítica al consumismo ineficiente.

En mi opinión, el Hombre tiene dos serios problemas a la hora de estudiar y tratar de resolver un problema como el Cambio Climático:
El primero es que nos creemos que la Tierra es como es y que siempre lo ha sido y siempre lo será. Pero la Tierra sufre ciclos, de muy larga duración que nuestra corta memoria no logra asimilar. Me viene a la memoria un ejemplo tan sencillo como la tragedia del Camping de las Nieves en Biescas en 1996: alguien podría achacar las lluvias torrenciales (o los precedentes años sin ellas) al Cambio Climático, pero el hecho es que la zona era una torrentera natural por donde muy de cuando en cuando discurría el agua, y donde algún membrillo que no recordaba la última vez que había llovido fuerte permitió que se construyera un camping.
El segundo, relacionado con el primero, es que nos creemos demasiado importantes, y que todo lo que sucede en la Tierra es por nuestra acción directa. En parte puede ser verdad, pero como he dicho antes, la Tierra tiene ciclos y se auto-regula frente a nuestras acciones, lo que hace difícil distinguir entre los cambios naturales, los provocados y los reactivos.

En cualquier caso, lo que es seguro es que no nos estamos cargando la Tierra, sino nuestro modo de vida, y que la Tierra (caliente o fría) se reirá de nosotros mucho después de que nos hayamos ido.