Dave Grohl escayolado

Ha sido una de las noticias del Rock más comentadas de las últimas semanas. Dave Grohl sufrió una caída durante el concierto de Gotemburgo en la gira Europea. Sabiendo que se había roto la pierna, cogió el micrófono y, disculpándose, anunció a todo el estadio que prometía volver para acabar el concierto.
Sin saber el alcance de la lesión ni su curación la promesa parecía arriesgada pero dicho y hecho: En apenas una hora Dave volvía al escenario y, con la pierna escayolada, terminó el concierto sentado en una silla y con asistencia médica, cumpliendo su promesa hecha al público, que había esperado pacientemente su regreso.


Por desgracia tuvieron que cancelar varios conciertos de la gira, pero los Foo no quisieron perderse la celebración del 4 de Julio y ofrecieron un concierto en Washington DC. Dave Groghl, desde su trono al más puro estilo Juego de Tronos, y con la pata escayolada, bailó como buenamente pudo y lo dio todo una vez más.

Genio y figura.

AC/DC en Spotify

Los australianos siempre han sido reticentes a tener sus canciones en los cada vez más populares medios de streaming, pero al final no han podido nadar a contracorriente y desde ayer ya está disponible su catálogo completo en Spotify y algún otro servicio como Dezzer.
Aunque tengo toda la discografía (incluso repetida, con las reediciones de hace unos años) es una gozada tenerlo todo al alcance de un click: discogragrafía, recopilatorios, los box-sets Bonfire y Backtracks... ¡TODO!

En estos momentos ya estoy dando un buen repaso en orden cronológico, sobre todo a esas canciones un poco menos conocidas y que hace años que no escucho porque al final por pereza tiro de mis CDs de mezclas hechos en vez de ir metiendo CD a CD en la cadena...

¡A disfrutar!



AC/DC (2/6/2015 Estadio Vicente Calderón, Madrid)

Un sabor muy agridulce me dejó este último concierto de AC/DC, en la gira del álbum Rock or Bust. ¿Y por qué? Porque, a mi parecer, el gran espectáculo de rock ofrecido no estuvo a la altura en un aspecto fundamental: el sonido. A continuación os cuento cómo fue la jornada.


Los fans acudimos, tras apoquinar una nada considerable cantidad de dinero, con toda la ilusión del mundo. Pese a haber transcurrido seis años desde el anterior concierto de AC/DC, una sensación de dejá vu se respira en el ambiente: Las mismas dificultades para haber conseguido entrada, mismo lugar, casi mismo día... Al fin y al cabo, AC/DC es uno de los grupos más "constantes" (al que diga "machacones" lo reviento :) y es lo que todos buscamos: revivir la experiencia.
Es obligatorio ir con suficiente tiempo de antelación para disfrutar consabido litro de cerveza de precalentamiento y del ambiente que forma la afición se va congregando en los alrededores del estadio. Tras entrar rápidamente al estadio Vicente Calderón (ni término de comparación con la nefasta organización en el concierto de los Rolling en el Bernabéu), era el momento de coger un buen sitio: centrado y unas decenas de pasos por delante de la mesa de sonido, donde se suele tener la mejor acústica.

Los teloneros Vintage Trouble animaron al personal con una buena actuación de soul, herederos del espíritu y el estilo James Brown. Pese a ser un estilo atípico y a priori no muy apropiado para el tipo de audiencia de AC/DC, se agradece ver algo diferente y el personal lo pasó en grande.
A las diez en punto (más cinco minutos de cortesía) y ya al filo del ocaso, se apagaba la iluminación para dar paso a la ya habitual intro animada, esta vez con temática espacial en que una enorme meteorito de roca (guiño guiño, codazo codazo) se dirige a toda velocidad hacia la Tierra dejando atrás en el espacio parafernalia de AC/DC como la locomotora, la campana del infierno etc. Tras chocar, hacen su aparición en el escenario los miembros de la banda.

Como ya es sabido, esta gira presenta importantes novedades: en la batería vuelve Chris Slade a.k.a El Calvo (que ya estuvo en la formación a mediados de los noventa y que tocaba en el mítico disco Live en Donington) reemplazando a Phil Rudd, retenido en Australia por sus problemas con la justicia. En la guitarra rítmica el not-so-young Stevie Young, con la difícil tarea de reemplanzar a Malcolm, de quien siempre se ha dicho que es el corazón, el alma y el artífice del rocoso sonido AC/DC. Debo decir que no tengo ninguna objeción en cuanto la formación. Tanto uno como otro cumplen a la perfección su cometido y, para un oído inexperto como yo, no se aprecia diferencia. Quizá, Chris Slade tiene un estilo más prominente en la batería, machando con ganas, mientras que Phil Rudd desempeña su papel con enorme eficacia pero manteniendo siempre en segundo plano. AC/DC siempre ha sido un grupo guitarrero, no de batería. ¿Tuvo esta circunstancia algo que ver en los problemas de sonido a los que me refería, con sonido distorsionado y poco claro? Lo dudo. Una buena ecualizción debería poder haber equilibrado la potencia de la batería.

Al set list tampoco se le pueden poner objeciones. Del nuevo disco sólo tocaron tres, las más destacadas, cuando en una gira de disco es habitual tocar cinco o seis canciones a modo de presentación. Tras arrancar con Rock or Bust, los hits se fueron sucediento: Shoot to Thrill, Hell Ain't A Bad Place To Be, Back in Black, etc.

Es habitual que en los conciertos las primeras canciones no suenen del todo bien hasta que se van afinando los niveles desde la mesa, pero el concierto avanzaba sin mejorar. Las canciones o menos más pausados (si es que en AC/DC hay tal cosa) sonaban algo mejor, pero cuanto atacaba la artillería pesada la falta de claridad y de nitidez en los sonidos era patente. El bajo distorsionaba y la batería retumbaba. Por suerte la guitarra de Angus sonaba prístina en todo momento. Brian Johnson pletórico, chuleta y con el público en el bolsillo. Angus tan rápido como simpre y sudando a borbotones, dándolo todo. Pese a que se diga que está mayor, sobre el escenario no parecen pasar los años por él, y a ver quién es el guapo que con 60 años aguanta el tipo a pecho descubierto sobre pantallas de 30 metros. No había tiempo para quejas, el concierto avanzaba a la velocidad del relámpago (guiño guiño, codazo codazo). Entre bromas, comenté que se habían hecho un grupo de punk-rock. En apenas una hora habían tocado doce o catorce canciones. Un trallazo tras otro. Nada de florituras, nada de solos. Al grano. Tocar todo lo posible. Siendo mal pensados, casi daba la sensación de ser un concierto de despedida, o un intento de compensar la carencia los miembros originales. Seguramente se trataba sólo de agradar lo máximo a los fans. Sin duda.
Rosie ha adelgazado con los años pero sigue siendo mucha Rosie.

Pasado el ecuador del concierto, Brian se vino abajo. Se le vio llevarse una mano al diafragma, como con flato, y a partir de entonces la ya de por si exigua (reconozcámoslo) voz de Brian desapareció casi por completo y apenas podía sino acompañar al público que coreaba cada estrofa. Desconozco si se quedó afónico, si ha pasado en más conciertos de la gira o si son imaginaciones mías, pero para mi fue un gran decepción que se añadía al deficiente sonido general. Por suerte para ese momento se enfilaba la recta final del concierto. Let There Be Rock, alargada con el apabullante solo de Angus, deba un respiro a Brian para rematar con Highway To Hell (acompañada en pantalla de nuevo con unas animaciones que aglutinaban toda la parafernalia de la historia de AC/DC formando su logo, que daba muy mala espina) y los cañonazos finales de Let There Be Rock. Con gran profesionalidad llegaban hasta las acostumbradas dos horas de espectáculo y desalojábamos el estadio con esos gloriosos pitidos en los oídos.

Y así es como viví yo este mi quinto concierto de AC/DC. Puede sonar duro. Seguramente sea demasiado exigente. Pero esperaba lo mejor y sólo llegue a rozarlo con la punta de los dedos.

 Ahora la duda queda en el aire. ¿Qué depara el futuro para AC/DC? Con la formación actual funcionan perfectamente para girar, ¿pero y los discos? Se ha comentado que Rock or Bust es un disco de descartes, material que ya se tenía y que entraron al estudio para grabar. ¿Podrán sacar nuevos discos, que son los detonantes de las giras, sin la aportación fundamental de Malcolm?
Quiero creer que sí, y allí estaré de nuevo para disfrutar con mis ídolos de cada riff y sacarme la espinita.

El setlist completo fue:
Rock or Bust
Shoot to Thrill
Hell Ain't a Bad Place to Be
Back in Black
Play Ball
Dirty Deeds
Done Dirt Cheap 
Thunderstruck 
High Voltage 
Rock 'n' Roll Train 
Hells Bells 
Baptism by Fire You 
Shook Me All Night Long 
Sin City 
Shot Down in Flames 
Have a Drink on Me 
T.N.T. 
Whole Lotta Rosie
 Let There Be Rock (+solo) 
Bises: 
Highway to Hell (with Angus Young guitar solo in intro) 
For Those About to Rock (We Salute You)

Let's play ball

Ya circula la canción Play Ball, el adelanto del próximo álbum de estudio de AC/DC "Rock Or Bust" que saldrá el próximo 2 de diciembre. Ya sabéis: Malcolm sigue mal, el sobrino de los Young le reemplaza a la guitarra rítmica, habrá gira, se oyen rumores de ruptura con Phil Rudd, etc. etc. etc.

The Rolling Stones (Estadio Santiago Bernabéu 25/6/2014, Madrid)

Las pantallas más grandes que he visto en mi vida.

Por fin llegó el día de volver a ver a los Rolling Stones, después de aquel añorado 18 de julio de 1998 en Balaídos.

Tras las preceptivas cañas de calentamiento y una larga cola para entrar por la torre D del fondo norte, hubo que correr escalaras arriba para alcanzar los asientos en el tercer anfiteatro mientras sonaban los primeros compases de Jumpin' Jack Flash ya que, tal y como me temía, sus majestades satánicas no esperaron a nadie y a la hora esperada, las 21.50, como un clavo, comenzaron a tocar, cuando aún muchos esperaban en la calle. Primer problema (totalmente achacable a la organización, que se tomaba el control de acceso con bastante calma) solventado.

El asiento de anfiteatro invitaba a ver el concierto con cierta calma y disfrutar de la vista de un Bernabéu abarrotado con 54.000 fans y del enorme escenario, prácticamente forrado en su totalidad de pantallas gigantescas que se agradecieron mucho estando en el gallinero.

El Santiago Bernabéu hasta la bandera.
Arrancaron fuerte, enlazando algunos de sus mayores éxitos como You got me rockin'It's only rock and Roll seguidas de algunas con más feeling y coreadas por todos los asistentes como Angie o Like a Rolling Stone (elegida por el público mediante votación en las redes sociales). En ningún momento los rolling dieron señas de estar mayores (que lo son, y mucho) con un Jagger pletórico culebreando sin parar a lo largo de todo el escenario y la pasarela.
Era el momento de suavizar la intensidad del concierto y dar un descanso a Mick. Keith Richards tomó el relevo al frente de la banda y cantó You Got the Silver y Can't Be Seen. Verle disfrutar tocando la guitarra codo con codo con Ronny Wood como si fueran dos chavales en un local de ensayo es una verdadera gozada.
Si bien en esta parte central el concierto perdió algo de fuerza con canciones menos famosas y más suaves como Midnight Rambler y Miss You, pronto se recuperó con una apoteósica recta final en la que no faltaron algunos de los temas más esperados por todos como Gimme Shelter, Start Me UpSympathy for the Devil o Brown Sugar, y el remate final de Satisfaction.

El sonido, pese a no ser desde luego la mejor situación del estadio, no me pareció malo, y sólo perdía algo de nitidez cuando los rolling desplegaron todo su potencial roquero. Mención especial para Charlie Watts que siempre sin perder la compostura y con una batería ridículamente pequeña (apenas un bombo, un par de cajas caja y un par de platillos) hay que ver la caña que da. Ya podían aprender esos quedan sepultados tras baterías enormes con dos bombos y mil cachivaches ...que luego no usan.


En total, dos horas y cuarto de espectáculo que no defrauda y unos Rolling Stones que, lejos de dar señales de agotamiento, tienen cuerda para rato.
Ya me pueden ir apuntando para el próximo...


Os dejo el set-list completo:
  1. (Bob Dylan) (elección popular, por primera vez desde 2003)
  2. (más presentación de los miembros de la banda)
  3. (Keith Richards cantante)
  4. (Keith Richards cantante)
  5. (con Mick Taylor)
  6. Bises:
  7. (con el coro JORCAM)
  8. (con Mick Taylor)

Duelo de baterías entre Will Ferrell y Chad Smith.

Hace poco Will Ferrell anunció que conocería a Chad Smith, batería de Red Hot Chili Peppers. La gracia está en el más que razonable parecido entre ambos, que dio lugar a las más o menos típicas bromas de confusión durante su encuentro en el show de Jimmy Fallon.
Posteriormente Will y Chad (o como decía el cómico, Wad y Chill) se batieron en un duelo de baterías, en el cual Will hizo un claro play-back pese a contar ya con cierta "experiencia" en el asunto de la batería desde su película Step Brothers.
El duelo se remató con los RHCP al completo interpretando Don't Fear the Reaper y Will Ferrel, cómo no, al cencerro. Mítico.

Bob Log III (Sala Boite, 7/5/2014 Madrid)

 Hará poco más de un mes que descubrí a Bob Log casi por casualidad al pinchar un enlace en Twitter de @Hank_Solo (que tiene un buen gusto musical de confianza demostrada). Lo que empezó a sonar me dejó boquiabierto, y cuando supe que vendría por España, no dudé en sacar entrada.

Porque los conciertos de mega-bandas, con dos o tres guitarras, baterías como casas y tropecientos mil watios de luces y sonido están bien, pero gente como Bob Log ayudan a reconciliarse con la música y no olvidar las raíces del Rock.
Embutido en un traje de hombre bala, él solito se las arregla para tocar la guitarra/banjo más un bombo y pandereta con sendos pedales y operar una caja de ritmos, todo acompañado de esa voz que con el casco y el auricular de teléfono parece surgida del centro de la Tierra.
Musicalmente, su estilo speed-blues con sabor sueño me apasiona. Aunque no sea blues clásico, tiene una crudeza y una autenticidad que llega a lo más profundo. 

Con la cercanía que permite actuar para doscientas personas (tirando por lo alto) y en apenas una hora y cuarto, Bob se metió en el bolsillo al personal jaleando con su español chapurreado, entre cervezas, high-five a las primeras filas, un paseo entre público hasta el baño y hasta una canción con dos chicas sentadas en sus rodillas.
Sin duda, un conciertazo y un tipo a seguir muy de cerca de ahora en adelante.

YEAH MOTHERFUCKERS!

(Perdonen el lamentable audio del móvil, en vivo era gloria bendita el cañonazo que pegaba el bombo)