Cuando de bien pequeño me iniciaba en el rock más duro (y puro) escuchando las cintas de Rainbow de mi hermano, poco sabía yo del gran personaje que cantaba aquellas canciones: Ronnie James Dio. Un pequeño italo-americano con una voz poderosa como pocas, que nos ha dejado después de más de 50 años de carrera, y a quien se le atribuye nada más y nada menos que la "creación" del ahora archifamoso gesto de los "cuernos" cómo símbolo del rock.
¡¡Cómo tengo de abandonado el blog que hasta se me pasa (de laaargo) mi tercer aniversario...!! Pues nada, me regalo una Rosie saliendo de una tarta para endulzarme el día.
Aunque en los últimos tiempos AC/DC han publicado muchas (demasiadas, diría) cajas con rarezas y material para coleccionistas (Volts, Bonfire, Family Jewels, Plug Me In, Backtracks), nunca habían publicado un disco recopilatorio como tal. Hasta ahora, como banda sonora de Iron Man 2. Si la primera película ya era francamente entretenida, sumémosle la música de los aussies y la presencia de Scarlet Johansson (¡eso es un chasis, y no lo del hombre de hierro!), pues nada, bienvenida sea.
Siguiendo la buena recomendación de Bea, en casa nos hemos enganchado a Sons of Anarchy. Con sesiones de tres y cuatro capítulos seguidos, en apenas una semana ya estamos avanzados en la segunda temporada, casi a la par con las emisiones del canal FX.
Protagonizada por Charlie (Queer as Folk) Hunnam, Ron (Hellboy) Perlman y Katey (Futurama) Sagal, esposa del creador Kurt Sutter, la serie trata sobre las andanzas de un club de moteros dedicado al tráfico de armas en California, y sus rencillas con las bandas rivales de chicanos, negros y nazis para mantener el control de su negocio y la supremacía en el territorio.
Tiros, traiciones, extorsiones, venganzas, conspiraciones, chivatazos, putas y más tiros son el pan nuestro de cada día para la gran familia de los Hijos de la Anarquía.
Las damas andan revolucionadas con el prota Jax, pero no por ello deja de ser una serie muy recomendable.
Lo mejor: La presencia de Ron Perlman. Todos son unas y unos cabronazos, así que es imposible ir con los buenos. Los divertidos despertares tras las fiestas en el club de moteros. Muchos y buenos secundarios.
Lo peor: No puedo evitarlo: me pone de los nervios ver a Jax con bambas blancas y la camisa de leñador abotonada hasta arriba, y a Opie con el sempiterno gorrito de lana bajo el sol californiano. No me los creo.
Y ahora que me expliquen qué tengo que hacer para covertirme en "cliente".
Por que como usuario de servicios y comprador de productos, nunca tengo la sensación de ser tratado según esa máxima. Y si no, intentad que os devuelvan el dinero un una tienda que no sea El Corte Inglés, negociar con vuestra compañía de seguros, reclamar un corte del ADSL o daros de baja de una línea telefónica.
Eso sí, como trabajador, basta que el cliente chiste (con razón o sin ella, generalmente lo segundo), para bajarnos los pantalones y poner el culo en pompa.
Con esta camiseta, este post podría haber sido perfectamente sin palabras:
Allá por 1.988, o quizá ya 1.989, en una calurosa tarde de verano, me topé con este corto en la tele.
¿Qué co-jo-nes era aquello? Música de Torrebruno, un apocalipsis nuclear, un niño cabrón, humor negro, sierras y sangre, mucha sangre.
¡Los ojos me hacían chiribitas! Nada que ver con aquellos en general aburridos y tristes cortos de Alenda que abrían las proyecciones en casi todos los cines (aunque ahora los añore, ojalá se pudiera hacer lo mismo ahora para dar cabida a los cortometrajistas).
Estamos hablando de hace 22 años... Yo creo que por aquel entonces todavía ni se hablaba de cine "gore". Tan sólo un año antes, un Peter Jackson aún sin domar había hecho la obra cumbre género: Mal Gusto (1.987).
El autor de esta obra maestra es el bilbaíno Pablo Berger, que pese al prometedor comienzo sólo ha dirigido un largometraje (Torremolinos 73) desde entonces.
El título del vídeo en YouTube atribuye incorrectamente el corto a mi querido Álex de la Iglesia, pero éste solamente es acreditado por el diseño de producción. Con su habitual maestría e incapacidad para dejar un plano vacío, crea un ambientación maravillosa, cargada y recargada de detalles.
Pese a que, como decía, Álex no es el autor del corto, me queda la duda de hasta qué nivel llegaron sus aportaciones en la colaboración con Berger. No es difícil encontrar paralelismos entre el niño gordo disfrazado de Batman y una mezcla entre el personaje vestido de Darth Vader de La Comunidad (2.000) y los mineros locos de Acción Mutante (1.993). El despiece e incineración es también muy parecido al que años más tarde aparecería en Crimen Ferpecto (2.004).
Desde que tuve acceso a la bendita Internet, llevaba buscándolo en foros, torrents y demás recursos. Y por fin lo encontré.
Que ustedes lo disfruten.
ACTUALIZADO 18/2/2013
Actualizo el vídeo, que ha desaparecido de YouTube, con motivo del triunfo ayer en la gala de los Goya de Pablo Berger y su película Blancanieves.