En la actualidad, los programas infantiles educativos consisten en una
niña sudamericana que chapurrea
spanglish y recorre caminos siguiendo un mapa chillón, marionetas macarras que cantan
canciones perroflautas o, en el mejor de los casos, el clásico
Mickey Mouse empleando algo parecido a la lógica para resolver aventuras con una
caja de herramientas voladora.

Sin embargo, hace más de cincuenta años muchos niños veían joyas como
'Donald en el país de las matemáticas' (1959). En este medio-metraje el gruñón pato
Donald, con la ayuda de la fantástica animación
Disney, nos acompaña por el árido mundo de las matemáticas, explicando muy visualmente de una manera amena y didáctica sus usos más cotidianos, desde las escalas musicales hasta los cuerpos de revolución, pasando por la proporción áurea o la geometría del billar.
Sencillamente maravilloso.
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