Mi gorra

Soy bastante celoso de mi intimidad. No voy a dar explicaciones. Uso un alter-ego porque cuento lo quiero cuando quiero, muestro lo que quiere cuando quiero. Creo que esta es la primera foto en que me muestro aquí directamente (alguna hay de manera encubierta... :)
Ayer, de camino al Sonisphere 2012, solo, me hice esta autofoto. Me gusta. Llevo mi gorra de favorita de AC/DC. No es la única, pero es la que tiene más historia, aunque ahora ya no la use mucho.
La compré a la entrada de Las Ventas una de las dos noches en que en vi a AC/DC en julio de 1996, cuando se grabó el concierto No Bull.
Apenas un mes más tarde, en agosto, visitando a mi hermano, que debía haberme acompañado en el concierto pero en el último momento no pudo, olvidé la gorra en un autobús Oxford-Londres y milagrosamente la recuperé.
Durante varios años la usé mucho. Es mi gorra de pensar. Acabando la carrera, me ayudaba a recoger el pelo largo que llevaba entonces, mientas estudiaba los exámenes finales de junio y septiembre.

Me encanta. Me encaja como un guante. Está bordada. En un lateral tiene el dibujo de Angus y detrás 'Ballbraker'.
Ayer, en el festitval Sonisphere 2012 (espero poder hacer una crónica pronto) un danés de 1'90 m. un tanto alegre que tenía a mi lado y que llevaba un buen rato dando la matraca, de pronto me dice 'Can I borrow your cap?'. Puse mi mejor cara de malas pulgas y con una amable sonrisa respondí 'No'. Desconcertado, respondió 'But...'. Respondí con un tajante 'I said No'.

Fin de la historia. Nadie toca mi gorra de AC/DC.

Revelaciones (II) : Rusty Cage


Para ser completamente fiel a la verdad, Badmotorfinger no fue lo primero que escuché de Soundgarden. Ya había oído mucho Pearl Jam y Nivana, y en 1.999 andaba tras la pista de Soundgarden por recomendación de un amigo. Escuché un poco por encima el Down on the upside prestado. Ese disco, el más maduro y elaborado de la carrera de la banda, que se había separado recientemente, lo aprecié en su justa medida con algo más de tiempo, pero me sirvió de aperitivo para lanzarme definitivamente a por ellos.

Y así fue que en una de mis por aquel entonces frecuentes visitas a las abigarradas tiendas de discos de segunda mano del centro de Madrid me topé con el Badmotorfinger.
Llegué a casa en un calurosa tarde de principios del verano. Solo y con pocas probabilidades de molestar a vecinos, puse el CD en la cadena y el volumen algo más alto de lo que acostumbro (que no suele ser mucho).

De los altavoces empezó a salir un un extraño sonido, casi un chirrido, un riff de guitarra corto y afilado que se repite como un eco. Ya solo esos veinte segundos me cautivaron. Es como un mantra. Lo escucho y me da paz ...y subidón anticipando lo que viene después: arrancan el bajo y la batería, y desde lo lejos un aullido de Chris Cornell, una de las mejores voces del Rock de todos los tiempos. I'm gonna break my rusty cage, and run.

La canción es contundente como un mazazo en la cabeza. Enlaza con otras dos joyas: Jesus Christ Pose y Outshined. Uno tras otro se suceden temazos: Slaves & Bulldozers, Searching With My Good Eye Closed, Drawing Flies... y llega Mind Riot, que para no aburrir con más detalles, simplemente puedo decir que es una de mis diez favoritas.

No exagero: durante varios meses Badmotorfinger solo salió de mi cadena de música para entrar en mi Disc-man. Aun hoy recurro a él con mucha frecuencia y muy pronto, dentro de tres días, mi sueño de ver a estas leyendas en directo sobre un escenario se cumplirá.

5 años de blog

Qué desastre, siempre se me pasa el cumpleaños. Al tercero también llegué tarde, y el cuarto ni lo celebré.
Aunque haya decaído mucho últimamente, aquí quedan 434 posts. Cosas buenas y cosas malas. Cosas dispares y difusas (siempre ha sido el principal problema de este blog), series iniciadas y abandonadas, hasta una muerte y resurrección. Simplemente, yo. Cinco años de mi vida.

Gracias infinitas a todos los que me acompañáis en esta aventura. Rosie os invita a tarta. 


Siniestro Total: Tierra Ignota (Sala Sol, Madrid 19/4/2012)


Una de las muchas cosas buenas de Siniestro Total es que están casi permanentemente en los escenarios. Cuando no es por la presentación de un nuevo disco es por un aniversario, unas fiestas o, como en este caso, con la excusa de una gira llamada Tierra Ignota en la que, supuestamente, los gallegos rescatan lo más desconocido de su repertorio.

Y digo supuestamente porque lo que en principio pensaba que podría ser un viaje al pasado, una ocasión única en la que oír temas que, la verdad sea dicha, Siniestro Total no gusta de tocar actualmente, se quedó en alguna rareza, alguna que otra canción poco frecuente de los cuatro o cinco discos más recientes, y el medley de grandes éxitos con que habitualmente cierran sus conciertos.

Fue una pequeña decepción no haber podido escuchar esos clásicos con los que fantaseaba días antes: Con ellas yo soy feliz, Superávit, Los malos al infierno, Sonorice su templo, Keke Rosberg, Vamos al Kwai, Me gusta como andas o tantas y tantas otras auténticas tierras ignotas del amplísimo repertorio del grupo.
No recuerdo el setlist completo pero sin duda algunos de los momentos que más disfrute fueron La luna sobre Marín y Corta o pelo Landrú.

A pesar de todo, como siempre, me divertí de lo lindo con un gran espectáculo, cantando todas sus canciones y riendo los divertidos chascarrillos de Julián Hernández, cebándose con los escándalos monárquicos de actualidad. Al final hasta pude saludar a Oscar Avendaño.

Os dejo un playlist con tres vídeos que hice (la calidad de sonido es lamentable con mi iPhone, que siempre me retumba mucho aunque intenté amortiguar con la mano).

Soundgarden - Live to Rise

Una nueva canción de Soundgarden siempre son buenas noticias:

Prince Superbowl XLI halftime show (2007)

Aprovecho que está disponible (nunca se sabe por cuánto tiempo) para traer al blog una vez más a Prince. Se trata de la actuación de la que ya hablé, realizada durante el descanso de la Superbowl XLI en 2007.
Ataviado con un tocado digno de sirvienta sureña a punto de apretar el corsé de la Srta. Escarlata, Prince se marca en doce minutos escasos un refrito de Let's go crazy, Baby I'm star, Proud Mary (Creedence Clearwater Revival), All along the watchover (Jimmy Hendrix), The best of you (Foo Fighters) y Purple Rain. Pedazo show con lluvia, coreografía de la Florida Marchin' Band, pirotecnia, juegos de luces con guitarras fálicas y solos electrizantes.
¿Os imagináis en España una actuación de algún músico remotamente parecido durante el intermedio una final de copa de fútbol? Yeah, right.


Actualización HD (27/4/2016):
 

Revelaciones (I) : Millionaire

Compré mis dos primeros discos de Queens Of The Stone Age (Rated R y Songs for the Deaf, aunque para mi siempre serán "el azul y el rojo") durante un viaje a Londres en 2003, en una de esas enormes y maravillosas tiendas de discos, un HMV o un Virgin Megastore. No eran baratos, y menos en libras, pero en los viajes uno cuenta con cierto dinero para gastar y a veces te lanzas a compras que en otro momento no harías. No había oído absolutamente nada de QOTSA antes, tan solo sabía que el inquieto Dave Grohl tocaba la batería en el más reciente de los dos, en el rojo.

De regreso en Madrid me dispuse a oírlos.
CD rojo en la cadena y play. El sonido de unas llaves. Un aviso de cinturón de seguridad. Arranca un coche. Se cierra la puerta ( 'Uhmm, eso ha sonado un poco alto'). El dial de la radio se mueve buscando una emisora y se detiene en una cadena donde la lejana voz de un típico disc-jockey comenta el tráfico de la mañana y pincha una canción. Empieza un buen ritmo de batería, algo apagado. Después una guitarra, también suena hueca. Tiene caña. Subo volumen. Y entonces en el minuto 1:00 exacto... ¡¡BOOM!! Entra todo a la vez. Trallazo. A grito pelado. Glorioso ruido. Gimme toro, gimme some more.

La canción en cuestión se titula You think I ain't worth a dollar but I feel like a millionaire y es sólo una de las muchas buenas que tiene el disco, las más destacables No one knows, Go with the flow o Gonna leave you.
Cómo habría cambiado es historia si hubiera empezado escuchando el Rated R es algo que nunca sabré. Es también un discazo repleto de buenas canciones, pero no tiene la fuerza del arranque de Millionaire y ciertamente el impacto habría sido mucho menor.

Por supuesto, jamás me he arrepentido de hacer aquella compra a ciegas.